NOELIA PALMA

De cómo empecé a escribir

Yo maté. Yo tenía 7 años y maté al pájaro.
Abuela me consolaba. Era un lloro enorme remover tierra,
escribir; adiós, plumas.
Entonces, dije un poema y perdón, era una carta.
Nunca más maté. Pero siempre respiro poemas ahogados.

***

Digo algo menos que nada
y es una fe enorme
este balbuceo de lámparas encendidas
cuando la boca se abre como el desarraigo.

***

Nunca quiere decir negación. Simple,
inquebrantable.

Quizás sea la copia de la palabra siempre
pero con furia.

***

Quiero
abrir aun más esa ventana para anochecer el reflejo, ahora
que la soledad tiene los ojos de mi perro

pero es silencio ladrando al silencio.

***

El mundo en fuga se parece al padre abandonado

un desespero por recuperar
lo que nunca se dejó ir.

***

Si regreso, no contestes, dame por perdida

debo aprender a usar esa navaja.

***

Pero hablemos de la herida mientras tomamos el té
sentados en la cama como indios
el cigarrillo siempre abrazando tus labios
el manojito de flores de la semana pasada
marchitándose como los girasoles de Van Gogh
hablemos
de lo que hacías con mi cuerpo después de la palabra dulce
quedamente
es otoño o primavera
y volvés a la palabra dulce
a recostarme en la cama revuelta
como un cazador que ha ganado por sobre la desesperación
la voluntad que siempre le fue concedida.

***

A tientas
un resto de vida hecho a imagen y semejanza del mar
se lanza como diciendo
en ningún sitio.

***

Vos sabés bien: la eternidad es esa cosa
que se levanta a tientas detrás de la ventana
esa pureza, un gran camino

si fuera cierto
mirá cómo se demora la mano en llevar el pan
a la boca
(abro la boca
hago el gesto)
y vos aprovechás la sombra
del pan
para esconderte
donde un pedazo de vida no se hunde
sino en las manos
y te estruja contra mí: la cosa detrás de la ventana.

 

Noelia Palma publicó su primer libro en 2017 “Que la muerte nos ampare” por Francia ediciones. De ese libro son los poemas que leíste aquí.  También publicó ese mismo año la antología poética “Solo con todo el mundo” que contiene textos de Charles Bukowski seleccionados y traducidos por ella.

Nació en Morón en 1984, donde aún reside.

Fino estilete el de Noelia.

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FERNANDO AÍTA

Dock Sud

El río parece un zanjón,
un obstáculo que saltan los puentes.
No tiene nombre, casi no corre,
pero hay días que se desborda,
cubre las calles y hace naufragar
los muebles de las casas bajas.
En las orillas crecen plantas negras,
grises, plateadas, flores de humo
que destilan un perfume de azufre
y se tragan el aire de las noches.

Al Norte del Sur hay un límite, un borde:
Dock Sud, embebido de combustible,
de sustancias misteriosas, clandestinas;
abundan sirenas, alambrados, candados, carteles,
precaución, peligro… Tan inflamable
que en cualquier momento explota…

¿Ves ese señor canoso de camisa marrón,
que silba como un tiroteo y lleva esa caja pesada
hasta la camioneta? Tiene los ojos grandes
como un dibujito: se esfuerza en mirar
a través de esta oscuridad. Es un mutante,
está lleno… Mirá cómo se ríe lisérgico,
cómo se divierten con la mujer de la parrilla…

¿Aquel pibe con equipo de gimnasia
azul y amarillo, que hace señas de paliza
al diariero? Tiene el cuello largo
de querer asomarse por el borde
de este pozo. El otro es Saporiti,
el cogote corto y gordo, lleno de gritos:
¿hace cuánto que no va a la cancha?

¿Y la nenita que juega con el perro gris
en el cordón, y mira cómo la autopista
le pasa volando el barrio? La nariz chiquita
para respirar poco. El aire no es bueno,
se ponen barbijos de coca.
¿Viste que no hay muchos pájaros?

¿Ves aquellos que se juegan la vida
en el pool de la esquina?
Tuta, Huevo, Quiquito, Mandarina.
No paran de jugar al truco
de las mil señas… Si te ven caminar
ya saben a dónde vas, y a qué.
Hay que estar en todas. Siempre despierto
para que no te madruguen… Y ojo
cuando mirás a la gente a los ojos.
Tenés que ser auténtico. Acá
se le cae la careta al mundo.

–¿Todo bien, gente? –Por ahora.
Se vive en presente; se sabe
que el pasado es la otra vuelta.
La noche hace obvio todo
lo que el día pretende esconder.
Cuando sale el sol, duele,
felizmente: un día más es otro día.
Y muy poco cambia todo.

El maravilloso mundo de los videojuegos

Yuri, ¿alguna vez tuviste esa sensación
de a cada paso pisar tus huellas?
Eso es lo que llaman destino.

Chelinka, la magia consiste en elegir
entre todos los futuros uno
donde tus deseos sean realidad.

Niños, todos los futuros
que pueden elegirse
están en el presente.

Nihilismo mágico

Nada por aquí…

Nada por allá.

Conjugá

Yo + amar + temer + partir
Vos + cantar + prender + sentir
Él o ella o coso + pausar + oler + decir
Nosotros + avanzar + querer + seguir
Ustedes + imaginar + recorrer + pedir
Ellos y ellas + festejar + beber + unir

Concierto coral

Bajo los árboles y los reflectores,
en italiano y con caras elocuentes,
el tenor le confía a su amigo,
y al viento que hace murmurar las hojas,
sus penas de amor.
………………………………..Una sirena
……………  rearmoniza
la cadencia del piano
………………………y del piso
………………………………sube un tenue
……………………………………………..olor a caca.

Pero la música se sobrepone a las miserias
de ambulancias y de perros, y la audiencia
–viejos paquetes, señoras mononas–
se deja subyugar
por las clásicas emociones.

¿Ser o estar?

Norma …………………………fuerte.
Cachito ………………………..enfermo.
Norma …………………………aburrida.
Cachito ………………………..triste.
Norma …………………………putona.
Cachito ………………………..celoso.
Norma …………………………viva.
Cachito ………………………..dejado.
Norma …………………………inquieta.
Cachito ………………………..listo.

Intemperie

El canillita se refugia en su puesto,
su gorro y su bufanda.
Las lágrimas no son del frío.
Acaba de recibir noticias.
Un mensajito de la novia.
“Tenemos que hablar”.

Adiós

Salimos del café y de nuestras vidas,
con sonrisas resignadas y un abrazo.
Cada uno con dos juegos
de llaves propias.

Transporte masivo

Maltrechos del trabajo amontonados,
el motor refunfuña, la carrocería vibra,
cada cual con su banda sonora,
el monólogo de radios, diarios, pantallas,
un festival de pungas…
No caben palabras ni miradas,
cuerpos y fantasías, ganados de la histeria,
empujan, se desplazan, deslizan y acomodan
como pueden detrás de tal o quién,
se disculpan, se separan un palmo
entre la masa de codos y espaldas,
traqueteo y vaivén, oleaje espeso,
una maquinaria erótica,
con las aceleradas vienen roces
en paulatina falta de inocencia,
empujones disculpados, refriegas
deliberadas, contacto estrecho,
se entreabre un abrigo, se ofrece
un bulto, choques de cachas,
combustión de los deseos,
caderas al compás, cosquillas y chirridos,
cada quien en su momento toca tierra,
se aprolijan, se alínean,
empujan, se delizan, bajan
con un botín que dura
lo que el calorcito en la intemperie.

Borracho

Vaso de vino
en la mano; a la boca,
una botella.

Confesional

Me siento
y transcribo.

El mensaje en el vacío

Un ………………………………….. solitario,
le envió un correo, y murió,
a otro ……………………………… solitario,
que había muerto.

El juego de la vida

Es tan difícil confiar en el azar
como en las decisiones.

Vos andás descalzo por la arena
dejando huellas para la espuma
sin certeza de qué ganas
ni si perdés
ni quiénes juegan.

La negra del esnórkel y marfil,
los contorsionistas del berimbau,
el flaquito que sostiene
la bola con los hombros,
te hacen perder el hilo.

Una chica quiere unirse
a tu aventura, o sumarte,
y te ata con las piernas.
Otra en otro punto del espiral
saborea una delicia triste,
y lamentás no haber traído flores.

Está cayendo agua de las estrellas.

Castellano para gringas

¿Vos qué andás precisando?
¿El futuro perfecto?
Te venís a comer un asado
en el patio de casa.
Te sirvo un tinto, te perfumo de humo,
nos chupamos al calor de las brasas,
y te garcho con las manos negras de carbón.
Te cazo de las mechas, te cago a chirlos.
Quedás chocha y sensible del serrucho.

Nos sentamos a comer en silencio,
festejamos con los ojos,
y el gustito de la carne
nos hace acordar al amor.
Hasta que decís “suficiente”.
Y de postre, fruta.

Nació en Avellaneda el 6 de diciembre de 1975. Publicó el libro de poemas Épica chusma (Ediciones del Dock, 2007) del cual presentamos el primer poema; a fines de 2012 sale su segundo libro: Lengua extranjera . Participó en las antologías Poesía en tierra (FCE, 2005), Antología de Ensayos En Vivo Vol. 1 (Ensayos en libro, 2009) y Mirate esta. Cartas de película (EEL, 2011). Actualmente trabaja en varios proyectos: GraFiTi -escritos en la calleCámara Flashera,  Foto CrazyAdonde va la lluviaÑusléter – 24 hs. de literatura, Ensayos En Vivo, Un golazo

Fernando es así.

OMAR CAO

1.

Militantes de izquierda enfurecidos
atacan asamblea de cachilas
que en Plaza Italia deciden sindicarse
sus labores domésticas peligran
Los cineastas progres reclaman mas apoyo del gobierno
compañeros poetas
dejan sus manuscritos en las manos
de marias kodamas diligentes
porque ellas saben bien de
defenderle el nombre y los ingresos
Los pobres tienen la esperanza
de ser alguna vez
algo como patrones pero buenos
y que no les contesten los empleados
Las mujeres buscan hombres
para que ocupen el lugar que dejan
es cierto, ya no hay hombres de verdad
los travestis se sienten ignorados
reprimidos odiados y hasta discriminados
por las dudas ejercen la prostitución
lo que despúes de todo es un trabajo
todos creen
profundamente en dios
y en la justicia
y son de verdad
unos agradecidos a la vid a

2.

Dulce el aire
seco el vino
a punto la comida
la ropa limpia
la sonrisa siempre
los pisos con los errores del pasado
a la vista
las jambas y dinteles
de buenas intenciones y claridad
la muerte no tiene
esta avidez por el mañana
ni esos chicos que corren sin miedo
a que le falten los padres
y se duermen
cansados y felices
tapaditos de luna
cielo
y árboles…

3.

Vuelan mientras me desangro
espiritualmente claro
vuelan espiritualmente
pero yo me desangro de verdad
de verdad
mis venas pierden el Icor
y ellos vuelan
en figurado sentido
metaforicamente
puta que lo parió !
ya no queda sangre en mí
y ellos siguen volando
por el puro cielo
verdoso

Siempre en torno al bien y el mal

Un golpe una teta
un estallido de sangre
otro golpe un culo
otra teta un grito
otro golpe una teta
un culo una mirada
fija perdida
otro culo otra teta
un golpe silencio
unos ojos
de espanto finjido
sangre un grito
un paisaje por fin
culos sangre golpes tetas violencia
rostros hieráticos ojos fijos
paisajes
soberbia vanidad the end.

Incidentalmente

Asombro
no hay hitos en mi vida
poemas e hijos
poemas y mujeres
poemas y mis piernas
poemas y tus pies
no hay hitos
también se puede
vivir de esta manera
poemas y música
poemas ycolores
poemas y amor
paisajes y musica y poemas
y viajes poemas y mujeres
hijos y amores y poemas
claro si amigos y poemas
y
sueños y poemas y colores
con seguridad
se puede vivir de otra manera

La muerte y poemas?

4.

No creo en ese dios bocotudo
de anorexias y fusilamientos
que es triste dicen que no crea en su dios
en ése
en el que creen casi todos
mirenme, no creo
y sin embargo, vivo

5.

Las piedras grandes
los árboles
todo lo que destacándose
señalaba el rumbo
ha desaparecido
chilcas
arbustos feos y parejos
y pájaros,
pájaros oscuros en el atardecer
sin colores
limitan un cielo
en que se apagan
verde el pasto
y una iguana
franjada de amarillo
se escurre en la ya noche

Hubo alguna vez
una mujer sobre la tierra?

6.

“…campos grises de Marcela” A. Zitarrosa.

Dios ha muerto en el campo
es un hombre tendido
con los pies entrampados
al cruzar el alambre
y de boca en la tierra;
Avisan los chimangos
centinelas de harapos
casi en círculo
florecen margaritas

7.

Apedreamos a la mujer
vuelan redondas y graves
nuestras primeras piedras
a estrellarse sordas
a romper su carne
Ella lo soporta mientras puede
cubriendose la cabeza con las manos
y los senos con los brazos
en tanto
muy lentamente
va cayendo de rodillas
abrumada
recogiendose como una flor
en su vestido negro
Nuestra rabia es brazo fuerza
piedra golpe y sangre
sucesivamente
después comenzamos a retroceder
con los ojos fijos
sin espanto
todavía sus manos
como dos grandes mariposas
se agitan levemente entre los despojos

8.

Digo y se abre un capullo
de enjambrazones silenciosas
de luminarias mudas
en la noche
digo y comienza a alborotar
se queda el mundo
a nuestros pies
abierto

9.

Se llamaba
Luis Acosta García
busquen en los diccionarios
no lo van a encontrar
Su obra: «Filantropía Moderna»
nunca van a saber
de lo que se trata
El frío de su muerte cada junio
cubre Buenos Aires
no sabrán quien es
ni yo voy a decirles
Pero
Cada vez que quieran cantar y no los dejen
Cuando quieran sentirse orgullosos
decir soy Argentino
repítanlo despacio:
Luis
Acosta
García

Es buen remedio para la soberbia.

10.

Los paseos cotidianos de punta a punta rinden
su servicio, mantienen en estado, calman los nervios
y ayudan a pasar las horas los minutos los segundos
cuadrados de cemento que no acaban por ningún comienzo
recorridos miles de veces, al cabo de un tiempo
es todo lo que queda de un día y la conciencia de que lo de
afuera pesa existe y pesa como a un atlas el mundo
sin nada de comer, sin nada de tomar, sin nada
se desenvuelve en tedio en espera, espera que no termina
ni a las once ni a las tres
ni a las cinco que te llamen por
el apellido y te abran la puerta y puedas salir a las calles
al solcito lindo del que ves un cacho
por la ventana sin altura y el dolor
de cabeza que se insinuaba apenas en la mañana
crece crece hasta arder en los ojos

 

OMAR CAO, copio: 1948. “Uno de dos” (1974) con Hugo Enrique Salerno; “Emigrado de la Luna” El lagrimal Trifurca, Rosario (1976); “Palos de Ciego”, antología, ed. Del Doque; “Cantos del Sur” Ed Populares “Conurbano poesía” y “El fantasma de Oriana” ed. Cruz de Mayo (2005). Recordamos también un libro amarillo con un dibujo en la tapa que era como un mapa de una galaxia imaginaria y se llamaba “Antología Poética Universal” y cuyos motivos eran cantos de seres humanos alejados del planeta, viajeros espaciales, fundadores y fundadoras amazónicas de otros mundos, en una rara sínstesis de poesía cruzada con el género de anticipación.

Los poemas aquí publicados pertenecen a distintos libros: “La Torre”, Hombre entre treinta y cuarenta” y “Versos de Calibán” del que solamente publicamos el poema que numeramos como 7 a modo de diferenciación. Todos permanecen inéditos.

GISELLE ARONSON

Smartphone

Mi celular cuenta con un sistema predictivo de escritura: cuando presiono los botones, busca en un diccionario los términos posibles. Aunque sea una simple tecnología, sospecho que algo más ocurre.

Si yo tecleo “ansiedad”, el aparato escribe “sequedad”. Si ingreso “boca”, predice “viva”. Si intento con “piel”, refiere “pido”; escribo “horas”, el teléfono interpreta “gotas”. “Palabras” se convierte en “parajes”, “silencio” se vuelve “dolencia”.

Pero hay algo más extraño: si escribo “cerca”, aparece tu nombre.

Manual

Siempre tuve las manos grandes. Era una característica de mi cuerpo que no me gustaba. Intentaba disimularlas, esconderlas. Hablaba sin hacer ademanes, tratando de gesticular para que la atención de mi interlocutor se posara en mi rostro y evitara esa parte del cuerpo que yo mismo rechazaba.

Un día, estando recostado, me detuve a mirar mi mano derecha apoyada sobre la almohada. Creí verla más grande. Inmediatamente, casi por acto reflejo, comparé las dos, verificando que estaban igualadas. Sin embargo, seguían pareciéndome enormes, más que de costumbre.

Lo dejé pasar interpretando el equívoco como una burla de mi percepción.

Durante el verano, un anillo que llevaba en mi anular, comenzó a apretarme y opté por quitármelo; no me quise preocupar y lo adjudiqué al calor que seguramente hinchaba mis dedos.

En el invierno me alarmé: no me entraban los guantes.

Consulté al médico. Me realizaron estudios de todo tipo, todos arrojaron resultados normales. A pesar de eso, decidí medirlas y llevar adelante un registro, a esas alturas tenía la certeza de que habían aumentado de tamaño y no era un error perceptivo. Al mes siguiente ya no tuve dudas: el centímetro indicaba que habían crecido, considerablemente. Volví al médico, que me derivó a otro; y ese, a otro. Ninguno encontraba razones ni causas de mi mal y yo entraba, lentamente, en una etapa de angustia y desconcierto.

A medida que fue pasando el tiempo, las cosas empezaron a complicarse. Mis manos continuaban aumentando de tamaño día a día y ya era muy evidente la desproporción con el resto del cuerpo. Tareas cotidianas y sencillas se volvieron imposibles. No podía utilizar el celular ni marcar un número en el teléfono fijo. Tampoco podía escribir en el teclado de la computadora. Con el tiempo ya no pude realizar ninguna tarea por mí mismo; asearme, cocinar, incluso alimentarme era algo inalcanzable, no podía manipular ningún objeto ni herramienta.

Los médicos sugirieron amputar y accedí. Cruento y doloroso pero al menos se detendría el flagelo, de todas maneras, eso en lo que se habían convertido mis manos, era algo inutilizable.

Jamás hubiera imaginado lo que ocurriría después. En una semana, como si la amputación hubiera acelerado algún extraño y diabólico proceso, de los muñones empezaron a salir sendos esbozos de manos que, en el transcurso de dos meses, adquirieron su forma definitiva y ante mi desesperación, crecían más aceleradamente que las anteriores.

Para entonces, decidí aislarme completamente del mundo, me había convertido en un engendro y, si no me recluía, terminaría siendo una atracción circense o un novedoso caso médico. Me encerré en una cabaña en las afueras de la ciudad, auxiliado por un buen amigo que me proveía de lo más necesario. Pero mis nulas posibilidades de autonomía volvían absurdo cualquier intento.

Mis nuevas manos fueron adquiriendo dimensiones monstruosas, las arrastraba por el suelo, me dolía su peso, se lastimaban y sangraban. Yo mismo caía al piso, tropezando con esos miembros serpenteantes por la cabaña.

Mi existencia se volvió insoportable, no continuaría de ese modo y como no vislumbraba otro, decidí el suicidio. No había otra solución ni tampoco otra forma, quizás lo último que podría hacer por mis propios medios sería colgarme de uno de mis dedos.

 

GISELLE ARONSON nació en Gálvez y por estos días podemos encontrarla en Haedo. Formó parte del colectivo literario Heliconia y participó del taller literario de la Biblioteca Municipal del Morón. Han publicado sus textos en diversos blog y revistas de literatura. En el año 2011 dió a luz su libro “Cuentos para no matar y otros más inofensivos”, (Ed. Macedonia) en el que aborda la problemática de la mujer en sus diversas facetas con tono irónico y crítico. Algunos de estos textos fueron llevados a escena, en el interior de la provincia de Buenos Aires, por la compañía teatral  “Grupo Tit ’96” con la dirección de  Miguel Daouna.


CARLOS EDUARDO GALLEGOS

HOSPITAL PÚBLICO

(nothing can save me)

 

Por las noches se podía leer el revés del grito:

dos palitos haciendo equilibrio sobre las ventanas.

Alguien corre   con la urgencia esa   de saber

que llega tarde  -en su cabeza-

a la mancha de sangre

al cuerpo que rueda como un idioma roto

a la lengua que de pura oscuridad

se me antoja la noche.

Alguien deja   una puerta abierta tras de sí

y regresa  todo el tiempo.

Julia tiene nueve años y leucemia.

Mira caer la lluvia a través de una ventanita

sobre el parque.

Abstraída  en el más profundo de los silencios

pregunta: ¿por qué hay flores en los hospitales

a quién le escriben los que van a morir…?

Yo   miro a esos ojos  sin una lágrima

que miran más allá  de cualquier distancia.

Y me quedo en silencio   sin ninguna  palabra

con el llanto invertido  y su muerte  entera.

Está loca dicen   como quien dice   está rota

y algo se arroja   al fondo de un cesto.

Por la mañana grita.   Por la tarde   escribe:

dibuja en el olvido   rostros   máscaras

-ilusa fantasía de volver a ver por la ventana-

Está postrada.   Sola.

“El mundo es un tomate… y encima

comido por hormigas”

Que alguien venga por favor.

Alguien   quiere   hablar conmigo…?

Está loca….dicen…y le acercan….

el silencio.

El negrito era morocho

como todos los negritos de este pueblo.

Tenía tres disparos en el cuerpo

tres vacíos recién suturados.

La vida le pendía de una soga

de una máscara de oxígeno   por rostro

de una cadena   que lo ataba

de una pierna a la cama.

El candado   que cerraba el círculo

de su vida

o de su muerte

tenía por insignia   el escudo

del servicio penitenciario federal.

jony venía de Celina

con astillas de hueso y una bala.

“De plata tendría que ser para matarme…”

dice y ríe.

De platino  en cambio  fue   su suerte

de volverse a Celina    caminando.

….

“Ustedes se olvidan   que esto es   un hospital público.”

(Enfermeras del hospital de agudos Carlos Bocalandro)

A mitad de la noche   la palabra enfermera

es   un agujero   por donde huye

cualquier esperanza.

“Me hago la señal de la cruz   a pesar de ser judío”

dijo alguna vez    Jacobo Fijman.    Y uno

tarde o temprano   se hace creyente a pesar

de jamás haber creído en nada.

Uno se abraza a sí mismo

-en su cama o en la cama de enfrente-

y encuentra a Dios.

El silencio es una ventana que no estalla

a pesar de todas las manos   golpeando juntas.

La palabra enfermera   se parece demasiado

a la palabra muerte.

Y al fin…es más fácil    llamar a Dios.

 

Es difícil hacerse una idea del espesor de tristeza y soledad que habitan en este libro último de Carlos Eduardo Gallegos sin leerlo en su totalidad. En general, cada poema está acompañado por una descripción de los personajes históricos que prestan su voz al título. Llegados al hospital público, la diferencia entre la vida y la muerte apenas se deja sentir como un latido.

Dice en la solapa que “nació por segunda vez el 23 de diciembre de 2006, después de una muerte rápida y poco protocolar en la intercepción de las calles Arieta y Villegas de la ciudad de San Justo.”  Había publicado en el año 2002 el libro de poemas “Otras realidades”.

Hospital Público forma parte de una extensa colección de títulos que da a luz laboriosamente en la editorial Árbol Animal, de la que es artífice.

¡Oh piedra inmemorial grabo en tí el secreto de mi cuerpo!

“Fuego transparente de palmeras, un hombre te invoca sin miedo”
Poema anónimo africano

El lenguaje nos precede habitado, organizado en formas que nos arrastran a sus cárceles sonoras. Y así sabemos de la letra y sabemos que la luna es una mujer enamorada del mar: el ser que habla y que pronuncia se deja saber, se deja sentir por el lenguaje. Deseamos palabras que nos signifiquen, ritmos que nos enloquezcan, lanzas o truenos que nos aturdan o bien suaves susurros que nos convenzan y animen.
El ser humano es un animal asombrado frente a esos cuerpitos que vibran. Mamíferos atentos y seducidos por el lenguaje que se presenta como una posibilidad de prolongarnos, como una posibilidad de ser, en la medida que nos desarrollamos en esa materia tan cercana que es la palabra, la voz, la voz particular propia de su aliento, única.
Ese ser, entiende que su llanto está en su voz y llora y otro escucha su llanto o quizás se oculta el rostro con las manos o se oculta detrás de algún objeto avergonzado porque le hablaron del dolor y le dijeron que es malo. Entonces sus ojos se agigantan frente al trueno o frente a la lluvia y grita, en distintos tonos, y señala a los demás; si tiene miedo o goza o está por parir también grita.
La voz, su voz, la que se alza y decide, la que susurra o convence, la que impone y ordena, la que castiga o perdona -porque le dijeron que eso existe y es bueno-.
La voz, la voz enamorada, la voz enfurecida, la voz rabiosa o borracha expresa identidad y sostiene el cuerpo vivo porque lo manifiesta; la voz contiene la palabra que es toda una organización solidaria, la palabra elegida, la palabra creadora, la palabra-acción.
Y así nos integramos a un mundo que nos precede en jerarquías, en juicios de poder sobre los otros y las otras, un lugar que han decidido sea nuestro lugar en el mundo.
Aquí estamos con el lenguaje haciendo versos, hablando de los versos y la música. Diciendo que un verso nos propone identidad, síntesis de la sensibilidad nuestra, desde la composición de un lenguaje intuido, pensado, sentido, recordado.
Este acto de decir nos obliga a escucharnos y a reconocer al que pronuncia como un ser vital.
El mundo que nos rodea desde esta perspectiva se comprende entre dos planos inseparables: el mundo mudo de las transformaciones y las formas y el mundo sonoro de los ritmos y los ecos, así en ese péndulo, en ese vaivén nuestra vida, nuestro ser de lenguaje.

ANAHÍ CAO

EL PAÍS DE LA POESÍA

“Esperando que un mundo se desenterrado por el lenguaje alguien canta el lugar en que se forma el silencio. Luego comprobará que no porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa” A.P

Cuenta el poeta Aragón que él despertó al mundo de la poesía al leer los versos de Rimbaud que dicen: “Mais de chansons spirituels/voltigent partout les groseilles…” (pero cantos espirituales/saltan entre las grosellas…)

Esos versos lo habían impactado por el juego sonoro de las palabras y sin embargo habían violado la lógica sintáctica de la lengua francesa. El verbo voltiger, verbo transitivo, no había sido seguido por el objeto directo como lo exige la gramática, sino por un circunstancial. Deliberadamente el verbo había decidido ir detrás del movimiento lírico en un acto de rebeldía con la sintaxis.

Frente a esa anécdota transcendental en la vida del poeta aparece esta otra. Un profesor de literatura que enseñaba las reglas de preceptiva lírica demostró a sus alumnos a través de un texto poético de Rotron aquello que no se debía escribir en poesía. En el ejemplo citado por el docente aparecen palabras que se excluyen entre sí semánticamente y cuyo empleo también violaba la norma.

El profesor de literatura no se había hecho cargo del lenguaje poético. Atado a la normativa, con un sentido unívoco al lenguaje literal, cumplía con la misión que la institución le había encomendado: la de formar bachilleres y no, poetas.

El ejemplo anteriormente citado por uno de los grandes poetas franceses me permite usarlo como espejo. Y entonces me miro como docente de Lengua y Literatura y le pregunto a mi imagen qué es la poesía.

La imagen me pide que divague que busque con la imaginación la respuesta. Pero como la respuesta tarda en llegar, me sugiere que investigue en la Guía de los Lugares Imaginarios. En la letra P encuentro  País de la Poesía. Lugar descripto en 1654 en la Historia Verdadera de Lucien. Allí se dice que es una isla habitada por gente distraída y soñadora, no muy propensa a hablar, que sus habitantes cada mañana caen de rodillas para adorar a la diosa Aurora a quien consideran superior a musas y a Apolo y agrega la Guía que los padres conciben a sus hijos como monstruos pero que los alimentan con estima.

De la lectura de ese texto me atrae la palabra soñar porque me conduce de la mano al estado de ensoñación, estado poseedor de un lenguaje secreto, presente en las nanas con las que las madres calman el cansancio de sus hijos, presente en las canciones populares, presente también  en los escondites secretos de los dobladillos de las metáforas y presente en Ulises que oía el canto de las sirenas. Canto que aún hoy persiste como eco figurado del lenguaje y en su paseo a la deriva se repite de una manera atrevida tal como lo hiciera Ingres que desleía y desarticulaba imágenes del Greco para después rearmarlas cn nuevos sentidos. Y pienso en Breton que lo hiciera con Rousseau en el intento por hallar la metáfora, la conexión entre la imagen verbal, la imagen ilusoria y la pasión.

Vuelvo al espejo. La imagen me hace un guiño. Continúo. Las palabras se muestran inquietas. Cuestionan a las reglas fijas del lenguaje, a las leyes del discurso. Las observo. Las exploro. Del todo paso a sus partes, a las sílabas, a las letras y las recorro como el artesano en su propia materialidad sin anclaje, indiciéndose en un cierto sentido de vacío, en calidad de significante que se deconstruye y se reconstruye no ya sólo desde el plano lingüístico sino desde el visual y el musical, táctil y olfativo, sensible y mental en una amalgama de códigos cuya correspondencia es ilusoria y objetiva pero que al encontrarse con otros significados quiebran su sentido unívoco.

Y descubro que se ha producido un hecho milagroso: el nacimiento de la metáfora.

Fragmento de un pequeño ensayo de María Susana Pochettino que fuera publicado en el año 1997 por la revista Poesía de Rosario, dirigida por Guillermo Ibañez con la colaboración especial de Eduardo D’Anna.  Allí se cuenta que María tenía hasta ese momento publicado un libro de narrativa “La noche de los leones”, siendo licenciada y profesora de Letras en escuelas medias.